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19 diciembre 2008

«Nosotros no queremos sonar ni modernos ni antiguos»

Idioma: español | Traducción: no la tiene.
Pablo Cabeza, GARA.

Haimar Arejita (guitarrista de Gatibu).


Entre 1996 y 1997, en Bilbo funciona Enbigu, donde tocan la batería Gaizka Salazar y la guitarra Haimar Arejita, por entonces estudiante en la capital vizcaina. En 1998, la experiencia pasa a llamarse Frik. Al mismo tiempo, Haimar toca la guitarra con el bertsolari Jon Enbeita. En Gernika, entre 1997 y 1999 funcionan Noiz, donde volvemos a encontrar a Haimar, atacando todos los proyectos posibles en paralelo. Mientras tanto, en Basauri llevan yá unos años en activo Cartoon Band, de orientación jazz fusión, grupo en el que toca la guitarra Mikel Caballero, quien pasaría también a tocar en Noiz?, formación que, a su vez, integra a Igor Artzanegi al bajo y a Jon Fresko a la batería, ambos músicos en paralelo de Kenzazpi. En el año 2000, Exkixu ya se ha disuelto, por lo que Alex Sardui se encuentra libre, si bien ultimando el proyecto en solitario “Txulufrina eta arrosa”, publicado en la Azoka de Durango de ese mismo año.

Al final de la década de los noventa, Haimar toma lecciones de guitarra clásica en la escuela Julia Foruria de Gernika. Como consecuencia del embarazo de su profesora, Haimar le suple y comienza a impartir clases. Observando la lista de alumnos, percibe que entre los inscritos se encuentra un tal Alex Sardui, a quien conoce por ser el vocalista de los populares Exkixu. Le parece extraño, pero Alex quiere aprender acompañamiento y manejarse con los acordes. De ahí surge una buena amistad, tanta que un buen día Josu Artetxe (batería de Exkixu) y el propio Alex le invitan a tocar en el disco “Txulufrina eta Larrosa”. La mecha ha prendido, no hay quien la pare y Alex termina por decidir que quiere montar una nueva banda de rock. Al principio quedan en la copistería de éste. Allí graban todo lo que tocan, todas las ideas que surgen. Después llegarían los ensayos en las escuelas abandonadas del barrio Kanpantxu de Ajangiz. Ya están con ellos Josu Artetxe y Batiz, un brillante guitarrista de amplio recorrido. El primero lo tiene que dejar con prontitud, por lo que Haimar llama a Gaizka. Poco después, Batiz se enrola con Fito & Fitipaldis, y necesitan un nuevo bajista. El señalado es Mikel Caballero, quien ha dado clases de guitarra eléctrica a Haimar. Pero Mikel debe de tocar el bajo, acepta y se convierte sin pausa en un gran bajista. Por cierto, ahora con negocio nuevo, pues junto con unos socios ha abierto la taquería mejicana “Txokomex”, en Barrenkale de Bilbo Zaharra. Además también toca, en este caso la guitarra, en Insert Beat, proyecto de orientación electrónica.

En seis años tres discos. Buen ritmo, pero sin prisas.

Somos un poco lentos y perezosos a la hora de componer, sí. Eso es por nuestra naturaleza, que nos gusta estar en pijama hasta tarde tocando el arpa... je, je. Y a quién no, ¿eh? También porque nos exijimos mucho y queremos que cada pasaje de cada canción diga algo especial. La música, las letras, los solos... A veces, me gustaría que fuésemos más prolíficos, pero también sabemos vivir y tener experiencias que te enriquecen e inspiran para tener algo que contar después.

En directo abren ambiente con la versión original del «Bang bang», interpretada por Nancy Sinatra y la enlazan con su particular «Txik-Txiki Bang-Bang».

Nuestro tema en un principio era "Ban-ban", porque Alex lo concibió así y él no tenía ni idea del tema de Nancy. Fui yo quien, por error, escribí "Bang-bang", cuando estaba ultimando los créditos para mandarlos a fábrica. Creía que Alex lo escribía así. Lo de unirla con la canción de Nancy Sinatra (por cierto, genial canción) se nos ocurrió por asociación y porque es un tema lento y emocionante, apropiado para empezar un concierto.

“Txik-Txiki” es su tema de sonoridad más moderna, como una demostración de poder.

Nos ha gustado mucho la onda, porque independientemente de que pueda sonar de una u otra forma, creo que es un buen tema de rock con fundamento. A Alex le va al pelo, es la reina del baile con ese tema. Es mi canción favorita de este disco, pero salió con naturalidad, sin alevosía ni premeditación. Nosotros si algo queremos es no sonar ni modernos ni antiguos, ni británicos ni americanos. Por eso quizá nos salen cosas tan dispares musicalmente, pero es nuestro y refleja lo que somos. No queremos demostrar nada a nadie. Si sale moderno, pues moderno; si sale latino, pues latino; y si sale popero, pues popero. Sin más problemas.

Los arreglos de guitarra son clásicos, pero muy variados. ¿Cómo trabaja este apartado?

El objetivo nuestro es expresarnos con el formato de canción clásica: intro, estrofa, estribillo, solo, parón... Con la guitarra, además de acompañar, quiero que cuenten cosas por sí solas, ésa es mi obsesión. Es un instrumento con unas posibilidades tímbricas y expresivas alucinantes. Tampoco se trata de dar la brasa suprema, pero me gusta sacarle lo que pueda a la cabrona. Me encanta crear una línea e ir jugando por encima con la segunda guitarra. Sí, es mi deporte favorito.

Da la impresión de que este trabajo le ha exprimido el cerebro al máximo.

Quería dejar grabado todo lo mejor que tenía, sacar todos los ases, como el resto de la banda. En ese sentido, me he quedado exhausto, con el depósito en la reserva. No obstante, después de ver el resultado y la respuesta, creo que lo volvería a repetir.
Sobre una impecable instrumentación, las melodías conquistan el espacio Gatibu

El primer síntoma de reactualización del sonido Gatibu se percibe en el sobrio, elegante y otoñal diseño de “Laino Guztien Gainetik, Sasi Guztien Azpitik”, a cargo de Noé Galarza. La sensación se prolonga con una de las mejores composiciones del repertorio de Gatibu, “Bang-bang txik-txiki bang-bang”, con la que demuestran ser capaces de ponerse en la onda de las formaciones actuales más pujantes orientadas hacia el rock de baile. En realidad, Gatibu no ha buscado advertir sobre su capacidad para sonar tan jóvenes como el tiempo presente o tan dinámicos como la última tendencia del rock; simplemente tomó una de las direcciones posibles hacia el nuevo álbum y nació el sorprendente “Txik-Txiki”, para regresar, tan sólo una esquina después, a la clásica sonoridad que ha tramado los seis años de vida del cuarteto. Y cabe alegrarse de que los hechos sean de esta forma, que su rock and roll, no tan alejado de unos últimos Platero y Tú o el mismo Fito & Fitipaldis, continúe con las mismas claves. Para vanguardias ya están otros, para psicodelias los del más allá y… así. Gatibu son los admirables fraseos de guitarra rockera de Haimar, que parecen inagotables, el ritmo de cuadrícula de Mikel y Gaizka, vaya dúo, y los textos y singular entonación de Alex, convertido, casi a su pesar, en uno de los mejores vocalistas que ha conocido la escena vasca. Destacados músicos que, además, han creado un disco de rock and roll clásico perfecto, impecable. “Ure dakar zeruek”, “Bizitzeko gogoa”, “Pailazo”, el potencial single “Zeu, zeu, zeu!” o las delicadas “Apirilaren 27”, repleta de intensas guitarras, “Zoragarrixori”, y el hermoso trazo de “Hitz artien galdute”, completan un disco sin vanguardia, pero con mucha frente.

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